¿por qué no?

no busco en el nicho a la palabra, la dicha. la llamo dicha. o la llamo felicidad. o no la llamo, dejo que llegue. el orden preciso de las formas no reside en el mundo, no reside en mí. está en el contacto. pero es fácil perder cobertura, regresar al bostezo original. al final la rebeldía es el habla y por eso el rebelde no puede ser un solitario. hacen falta al menos dos seres libres.