amaina

ese del espejo

soy yo

a veces

ese que se despierta

soy yo

a veces

ese que duerme

soy yo

a veces

a veces entiendo una sonrisa

a veces la calma amaina

mi deseo de rosales

autorretrato

manos ásperas

ternura blindada

rostro afeitado

las canas ya están aquí

han colonizado mi pecho

mis patillas y mi nuca

pies suaves

mirada gastada

lastre en la sonrisa

más recuerdos que esperanza

más esperaza que fe

más fe que confianza

desde niño una cicatriz zurda

desde joven un dolor en el tobillo

un meñique luxado

de mayor una costilla menos

he visto milagros

he escuchado a las esferas

he encontrado lo que buscaba

y lo he perdido

me he quedado quieto

y en mis hombros se ha posado

la felicidad

a mi espalda hay historia

bajo mis pies el suelo

sobre mi cabeza un sueño:

que yo soy mi destino

nada ni nadie

no hay nada

aun así

poseémos cosas y

vertimos desechos en las alcantarillas

perdemos cosas y

decoramos nuestras casas con gusto, el nuestro

organizamos cosas y

clasificamos la basura

deseamos cosas y

hacemos viajes que no sirven para nada

no hay nadie

aun así

tengo 55 amigos de facebook pero

todavía busco a mis amigos

me he acostado con algunas mujeres pero

actuo como si nunca lo hubiese  hecho

bebo solo en la barra del bar pero

escucho las conversaciones de los demás

y sigo poseyendo y sigo perdiendo

y sigo organizando y sigo deseando

y no hay nada ni nadie

pero las palabras las mujeres las amistades

las mías, las vuestras.

¿por qué no?

no busco en el nicho a la palabra, la dicha. la llamo dicha. o la llamo felicidad. o no la llamo, dejo que llegue. el orden preciso de las formas no reside en el mundo, no reside en mí. está en el contacto. pero es fácil perder cobertura, regresar al bostezo original. al final la rebeldía es el habla y por eso el rebelde no puede ser un solitario. hacen falta al menos dos seres libres.

haiku XII

en esos ojos

está mi ausencia y

mi presencia

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