creo que fue el domingo que cayó en mis manos un periódico del día anterior. en la portada, en pequeño, aparecía la noticia del fallecimiento de Vicente Ferrer. en el artículo del interior dedicado a él se citaba una frase que venía a decir más o menos que determinados seres humanos no deberían morir. sí, pienso que hay personas que con su vida llegan a justificar la existencia de la especie humana. no revelaré mi lista personal. existen listas personales, pero dentro de esas listas siempre hay algún nombre en el que todos los seres humanos estamos de acuerdo. Kant decía que que la prueba de que un acontecimiento es síntoma de progreso es que despierte en toda la humanidad cierto sentimiento de simpatía. algo complicado eso de que todos sintamos simpatía por la misma cosa, pero es que el progreso es algo complicado. es complicado que se den las condiciones para que una figura como Vicente Ferrer aparezca. por eso su importancia es más notable todavía. por eso uno tiene el deseo de que personas así no mueran nunca, porque al morir muere un poco de nuestra fe en el progreso, como si la ola hubiese arrasado con el castillo de arena. sin embargo no es así. podría enumerar varias cosas que me maravillan de la obra de Vicente Ferrer, pero quizás la más relevante para mí es que Vicente Ferrer es de esos seres que han conseguido hacer, como un amigo mío dice, que las palabras se conviertan en carne, es decir, un ser humano que ha llevado una vida ejemplar.
quizás tendría que explicarme un poco más. el ejemplo no radica para mí en que las acciones de Vicente Ferrer deban de ser imitadas por el resto de nosotros, esto es algo que no podemos decidir, aunque ojalá fuese así. el sentido de vida ejemplar consiste para mí en que en este mundo ha vivido alguien para quien lo que la razón y el sentimiento se ha propuesto es de forma ineludible el sentido de su existencia. Un ser humano que no se ha dejado esclavizar por sus ideales, sino que ha traido eso ideales a lo real, privando a las palabras de ese vacío con el que siempre amenazan, llenándolas de la sangre de lo cotidiano. y así a logrado, al menos, cambiar cierta parcela del mundo, y cierta parcela de cómo nos representamos el mundo.
hace algo más de un año yo estaba en Viena, había alquilado un apartamento por unos cuantos días y una noche, a altas horas de la madrugada puse la televisión, confiando en poder ver algún canal de español. aparte del canal internacional pude sintonizar la TV3, y en esos momentos estaban haciendo un repotaje dedicado a Vicente Ferrer. era la primera vez que lo escuchaba hablar. quizás las primeras impresiones no son las más indicadas para juzgar a alguien, pero vi a alguien bueno, con la llama de la sagacidad en la mirada. quizás las palabras dichas no sea la forma más indicada para juzgar a alguien, pero sus palabras eran sabias, afiladas y expresaban un espíritu inconformista, optimísta pero no crédulo no autocomplaciente. una de las frases que dijo y que atesoro de aquella entrevista, entre otras, venía a decir más o menos que la única forma de alcanzar “la salvación” era que “la SOCIEDAD se transformase en HUMANIDAD”, y ante la pregunta de si el momento ese estaba próximo, Vicente Ferrer contestó que la evolución de la especie ha sido un proceso lentísimo y lo sigue siendo, pero que aunque la única manera de sobrevivir que tiene la especie es humanizándose, y esta humanización va poco a poco imponiéndose, esa humanización no puede llegar de otra manera que no sea con el trabajo digno. hoy buscaré en internet la entrevista. no debo olvidar esas palabras hechas carne, esa vida ejemplar. sí, Vicente Ferrer es un ser humano que debería haber vivido eternamente, y espero que llegue el día en el que esto pueda ser dicho de todos y cada uno de nosotros.